El enfoque transgeneracional. ¿Cómo nos puede ayudar? - Espacio de Gestalt Belgrano

El enfoque transgeneracional. ¿Cómo nos puede ayudar?

07 / 05 / 2017 | General

¿Qué tiene que ver lo que vivieron mis ancestros con mis problemas actuales?

Se trata de una pregunta muy habitual en quienes consultan. Las personas llegan a terapia, traen un tema propio, y vienen porque se sienten protagonistas de lo que les sucede, ya como víctimas, ya como actores de la situación. Este enfoque abre la mirada y la extiende más allá de la persona misma, incluyéndola en una trama familiar que le da un nuevo sentido a toda la vivencia. 

Actualmente se ha puesto de moda mirar hacia las propias raíces, más por necesidad que por gusto. Y parece ser una tendencia que ha llegado para quedarse. Entre tantos desvíos y desbordes propios de esta época, el enfoque en el árbol familiar es una luz en la oscuridad, que viene a esclarecer y muchas veces a sanar asuntos que las terapias tradicionales no solucionan sin años de tratamiento. 
Dicen que lo que abunda no daña, siempre y cuando no se hallen distorsionadas sus bases y los valores que persigue. En este sentido, si bien es cierto que la amplia difusión del enfoque de la psicogenealogía ha sido de gran ayuda a quienes indagamos en las propias historias familiares, no podemos negar que la difusión "de boca en boca" ha distorsionado el verdadero espíritu de la cosa.
Por ello, me parece importantísimo volver al comienzo, y explicar de qué trata todo esto. 
En primer lugar: ¿Cuándo indagar en lo transgeneracional? Podemos acudir a un terapeuta para confeccionar el propio genosociograma: así llamamos al árbol familiar que incluye informaciones particulares sobre los miembros de la familia y también sobre las relaciones que existieron entre ellos, resaltando las diversas repeticiones que emergen de su análisis. Ahora bien, pedir una consulta sin un motivo de consulta es como ir a un traumatólogo sin haber sufrido ninguna lesión o dolor que lo motive. En la actualidad, mucha gente va a "hacerse el árbol" porque tiene miedo de sufrir en el futuro. 
¿Para qué nos sirve la información que hallamos en el árbol? Sepamos, en primer lugar, que en nuestro cuerpo, más exactamente en nuestro ADN, está escrita toda la historia familiar. Claro está, se halla encriptada de modo inconsciente. De cómo interpretes la función de esta información dependerá tu vivencia.
Si crees que esta información se halla para dañarte; si te enteraste que todos los llamados Juan en la línea paterna tropezaron con un obstáculo a los 48 años de edad, golpeándose la cabeza y perdiendo la vida, y que eso representa una sentencia para tí que te llamas Juan y perteneces a dicho clan; estás totalmente equivocado, y estás enfocando mal este trabajo. O bien el que te lo administró o enseñó, te lo ha mostrado mal. Sería como creer que las vacunas, que contienen la misma información de la enfermedad de la que buscan protegerte, ¡estuvieran ahí para enfermarte! 
Veamos entonces para qué está la información que se viene repitiendo en las generaciones acerca de los acontecimientos familiares. Al igual que una vacuna, dicha información se nos transmite por el ADN para protegernos. A diferencia de las vacunas, en lugar de tener un sistema inmunológico psíquico despierto, lo tenemos dormido. Entonces, en lugar de estar preparados y reconocer el peligro afuera para protegernos adecuadamente, nos "enfermamos", repitiendo las mismas vivencias ancestrales.

¿Qué hacer?

En primer lugar, consultar cuando hay un motivo de consulta. En segundo lugar, tener muy presente esta premisa básica expresada más arriba, según la cual no hay que cortar con ningún programa ancestral, sólo hay que despertar y ser más consciente, para no repetir la vivencia. Además, elegir profesionales que tengan una amplia formación en la materia, con un enfoque positivo de las cosas. Luego, empezar de a poco. No siempre disponemos de toda la información. Es más fácil si tus ancestros ya habían documentado la historia familiar. En el caso de los latinoamericanos, en la mayoría descendientes de inmigrantes que han pasado por guerras, la documentación se ha perdido, las historias han quedado olvidadas bajo montañas de dolor o de verguenza, y remontarse más allá de padres o abuelos se hace arduo si se quiere conseguir de una sola vez. Comienza por colocarte tú y tu grupo conviviente. SI vives solo, coloca a tus hermanos y padres. Si tus padres tuvieron parejas anteriores o posteriores y tienes hermanos de allí, también los incluyes. Es una fase del arbol que es horizontal, y para una primera sesión de trabajo contigo mismo está muy bien. Otro día continuarás con la famila de tu madre y la de tu padre, hasta donde se consiga información.
¿Qué tan importantes son las fechas de nacimiento y fallecimiento de los familiares?
Esos datos pueden ayudarnos para corroborar resonancias, aunque he visto que no son determinantes a la hora de chequear las implicancias que una persona tenga con un ancestro (en otro artículo te hablaré de las implicancias). Existen tres nacimientos para la persona: la fecha en la que fue gestado, la fecha en la que nació, y la fecha del fallecimiento. Son tres "nacimientos" o "cambios de estado" de su alma, que para el inconsciente son equivalentes simbólicos. Por eso se dice que si una persona nace, por ejemplo, un 12 de marzo (12/3) y su abuelo había nacido un 12 de diciembre (12/12), ambos tienen una conexión, y se los llama "dobles". ¿Qué quiere decir esto de antemano? NADA. No quiere decir nada. A la inversa, si el nieto tuviera una irresistible vocación por la música, y ve que su abuelo era violinista y él es doble de su abuelo, eso tiene sentido. Pero he encontrado personas cuyas fechas no coinciden con un ancestro, y la resonancia se da igual.
Por lo tanto, mi conclusión en este tema es que no perdamos el sueño por conseguir las fechas de nuestros ancestros. Si están, mejor. Si no están, la resonancia está en nuestras células y no necesitamos decodificarla para sanar y transformar nuestras vidas.
A estas alturas, vemos que lo transgeneracional tiene mucha influencia en nuestras vidas. Nuestros gustos, las cosas que más rechazamos, la forma de abordar los problemas, las experiencias que vamos viviendo, tienen que ver con nuestra biografía _en especial con nuestra infancia_ y también con nuestro árbol familiar. Es importante tomar esta información para ampliar nuestra consciencia y cambiar nuestras vidas, y no para estrecharla poniéndonos en posición de víctimas de nuestra historia. 
Cuando sientas que lo trabajado no es suficiente para solucionar, puedes tomar unas consultas. En la primera tomaremos noticia de lo que te viene pasando, identificando los problemas a resolver, y tomando en cuenta los caminos disponibles para su solución. En la segunda haremos el árbol familiar, chequeando los puntos a trabajar. Después, iremos trabajando punto por punto, hasta terminar el abordaje de cada uno (puede ser una sola sesión más, o las que se necesiten). Una vez finalizado el proceso, se da por terminado el trabajo, y quedamos en contacto para chequear los resultados. 
Lic. Sara Levy
sari5763@yahoo.com.ar
 
 

 

 

 

 

 

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